El pueblo de Santiago del Campo
Pueblo de Santiago del Campo, Extremadura, en este artículo rescatamos datos de interés, si queréis profundizar en algo de lo expuesto a continuación podéis dar clic en los enlaces que encontraréis al final de algún párrafo, así puedes ampliar información.
un viaje al legado histórico y la autenticidad rural en el corazón de Cáceres
Enclavado en la serena provincia de Cáceres, dentro de la comunidad autónoma de Extremadura, Santiago del Campo emerge como un tesoro oculto donde el tiempo parece transcurrir al compás de las tradiciones. Con una población que apenas supera los 200 habitantes, este pueblo perteneciente a la comarca de Tajo-Salor se alza a solo 25 kilómetros al norte de la capital cacereña, ofreciendo un contraste entre la cercanía urbana y la tranquilidad ancestral.
Su nombre, un homenaje al apóstol Santiago, no solo revela sus raíces religiosas y medievales, sino que sugiere un vínculo histórico con las rutas jacobeas que tejieron la identidad de la península.
El paisaje que rodea al pueblo es un lienzo de la España rural: extensas dehesas salpicadas de encinas y olivares centenarios, que no solo definen su horizonte, sino que sustentan una economía ligada a la agricultura y la ganadería, pilares de su esencia agropecuaria. Entre sus calles empedradas y casas blancas de tejados rojizos, se respira un patrimonio cultural tangible, desde la arquitectura popular hasta festividades que mantienen vivas las costumbres de antaño.
Historia del pueblo de Santiago del Campo: Vía Romana a la Cruz de Santiago
Los cimientos del pueblo de Santiago del Campo se entrelazan con las huellas de civilizaciones milenarias. En sus alrededores, lápidas romanas erosionadas por el tiempo y fragmentos de una calzada empedrada vinculada a la Vía de la Plata emergen como testigos silenciosos de un pasado que se remonta a más de dos mil años. Estos vestigios sugieren que la zona fue un enclave estratégico para el comercio y el despliegue militar durante la Hispania romana, donde se aprovechaban los recursos de las dehesas y los cursos fluviales cercanos.
Sin embargo, fue durante la Reconquista cuando el pueblo adquirió su identidad actual. Tras la toma cristiana de Cáceres en el siglo XIII, la Orden de Santiago, bajo el mandato de Alfonso IX de León, asumió el control del territorio para consolidar la repoblación. Fueron estos caballeros-sacerdotes quienes otorgaron al asentamiento su nombre definitivo, honrando al apóstol patrón de España, y diseñaron un entramado urbano orientado a la defensa y la autosuficiencia. La economía, cimentada en la agricultura de secano y la ganadería extensiva, reflejaba el modelo feudal de la época: tierras trabajadas por campesinos bajo la protección señorial de la Orden, mientras las iglesias y fortificaciones se alzaban como símbolos de poder espiritual y terrenal.
Este periodo no solo moldeó la fisonomía del pueblo, con sus calles estrechas y plazas sombreadas por robustos olivos, sino que también forjó un carácter comunitario arraigado en la cooperación y la fe, legado que aún palpita en sus tradiciones.
Historia Santiago del Campo: Feudalismo, rutas y resistencia.
Entre los siglos XIV y XVIII, Santiago del Campo quedó integrado en el Señorío de Montánchez, un “señorío jurisdiccional” donde nobles y órdenes militares ejercieron control sobre tierras y vasallos. Este sistema feudal no solo organizó la vida en torno a la triada cerealista (trigo, cebada, centeno) y el pastoreo, sino que estableció una jerarquía social rígida: campesinos sometidos a tributos, pequeños artesanos y una incipiente burguesía agraria bajo la sombra del castillo montanchego.
Aunque alejado de los grandes conflictos bélicos, el pueblo capitalizó su posición junto a la Vía de la Plata —columna vertebral romana que unía Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga)—. Esta ruta, revitalizada en la Edad Media como corredor de trashumancia y peregrinación, transformó a Santiago del Campo en un punto de intercambio donde convergían pastores trashumantes de la Mesta, arrieros con sedas de Granada y clérigos en ruta a Compostela. Las ferias de ganado y las posadas de techos bajos, aún visibles en su trazado, narran ese pasado de murmullos multilingües y monedas que resonaban en las plazas.
En el siglo XVIII
En los interrogatorios del siglo XVIII, el pueblo de Santiago del Campo figura como una aldea de la villa de Garrovillas de Alconétar bajo el dominio temporal del Duque de Frías en condición de Conde de Alba de Liste. Durante varios siglos del régimen señorial, dirigirá los destinos de estas tierras, sus hombres y sus recursos. La nobleza no perderá sus propiedades hasta bien entrado el siglo XX, aguantando la política agraria de los Borbones y las desamortizaciones en tiempos de crisis.
La arquitectura popular, hoy patrimonio vivo, encapsula esta dualidad de austeridad y utilidad: casas encaladas con cal para refractar el sol extremeño, muros de tapial y adobe que atrapaban el fresco nocturno, y portales abovedados que servían tanto de establos como de almacenes. Incluso las humildes chimeneas cilíndricas, herencia de la dominación árabe, revelan un mestizaje cultural discreto pero persistente.
Patrimonio arquitectónico en Santiago del campo
El alma de Santiago del Campo se materializa en una arquitectura que equilibra devoción y pragmatismo, tallada por siglos de historia. Tres joyas destacan en este mosaico patrimonial, cada una contando un capítulo distinto de su identidad colectiva.
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
La atalaya de la fe, Erguida en el siglo XVI sobre los cimientos de una antigua fortificación templaria, esta iglesia de estilo herreriano tardío combina la severidad de sus muros de mampostería granítica con la elegancia ascética de su torre cuadrada, que domina el horizonte como un vigía pétreo. En su interior, un retablo barroco de 1675 —dorado con pan de oro de las Américas— despliega un teatro sacro donde Santiago Matamoros cabalga sobre fondos de estuco vegetal. Las tallas policromadas de la Virgen del Rosario y San Juan Bautista, articuladas para procesiones, no son solo arte: son “testigos” de juramentos, llantos y alegrías comunales.
Ermita de la Soledad – El susurro de lo íntimo
A doscientos pasos de la iglesia, este humilde templo del XVIII (de nave única y techo a dos aguas) desafía la grandilocuencia con su austeridad franciscana. Sus muros encalados, desnudos de ornamentos, enmarcan una pequeña talla románica de la Virgen de la Soledad, cuyas manos agrietadas sostienen un rosario de azabache. Cada abril, durante la Romería, la ermita se transforma: velas de cera colmena iluminan arcos de retama, mientras las “jotas” cantadas al amanecer mezclan el olor a cordero asado con el incienso. Aquí, lo sagrado se vive sin protocolos. Todo sobre la Ermita de la soledad

Ermita de San Marcos
Situada a 3 km de la localidad, alberga al patrón de la localidad. Se trata de una construcción realizada en mampostería de pizarra del siglo XVII. Su interior se estructura en una nave dividida en dos tramos y alberga la imagen del titular, una talla del siglo XVII.Todo sobre la Ermita de San Marcos

puente antiguo canal santiago del campo

El molino del cubo
Le calculan más de doscientos años de existencia. Bien camuflado entre los riscos de pizarra, la fábrica responde a cánones tradicionales: situado en lugar intrincado de complicado acceso, normalmente con fuertes pendientes para aprovechar la fuerza hidráulica.
El molino se encuentra apoyado en un cortado de pizarra sobre un meandro que permite la contención de agua mediante un dique que hoy no existe al ser reventado por las avenidas fluviales. El edificio destinado a molienda está edificado con mampostería de pizarra, es de planta cuadrada muy derruida. Se conservan aún las muelas o piedras solera y volandera, fabricadas con granito. Lo más significativo es la construcción circular, llamada “cubo” o pozo de toma, anexa al edificio, donde se almacenaba el agua del arroyo.
El río Almonte y sus Riberos
El río Almonte afluente del Tajo fue declarado Z.E.P.A. (Zona de Especial Protección para las Aves) en junio de 2003 por la Junta de Extremadura, siendo ya entonces un L.I.C. (Lugar de Interés Comunitario). El río y sus riberos poseen el mayor valor natural en su conjunto de toda la comarca. Además hay que sumar al río los encinares que surgen de sus inmediaciones a ambas orillas donde anida el águila imperial ibérica. En las orillas del cauce, podemos encontrar varias parejas de cigüeña negra y una amplia representación de las rapaces más amenazadas de la península.
Vida rural en Santiago del Campo
En Santiago del Campo, el latido de la vida late al ritmo de la dehesa extremeña, un ecosistema patrimonio de la humanidad donde la mano humana y la naturaleza han tejido un pacto milenario.
Aquí, cada encina retorcida por el viento es un libro abierto que narra siglos de simbiosis: los cerdos ibéricos, criados en montanera, convierten las bellotas en oro líquido, jamones de bellota con Denominación de Origen Dehesa de Extremadura—, mientras los alcornoques desnudos tras la “saca” del corcho revelan troncos rojizos como heridas cicatrizadas.
Economía de Santiago del Campo
- Triada mediterránea reinventada: Los olivares de variedad “manzanilla cacereña” no solo producen un aceite virgen extra de aroma afrutado, sino que sus podas alimentan hornos de leña donde se ahúman los embutidos. En los huertos familiares, cercados con paredes de pizarra, sobreviven variedades autóctonas: tomates “rosa de Montánchez” y higos “cuello de dama”, resistentes a sequías.
- Ganadería trashumante: Las ovejas merinas, herederas de la Mesta medieval, siguen dibujando caminos hacia las “cañadas reales”. Al atardecer, el Tamuja refleja sus siluetas en aguas teñidas de oro, mientras los pastores mantienen viva la “llingua extremeña” con cantares de arreo.
Pero este paisaje idílico esconde un pulso demográfico: la escuela cerró en 2012, y solo quedan dos adolescentes en el padrón. La mecanización ha convertido las antiguas eras de trillar en almacenes de tractores, y muchos apellidos locales hoy firman contratos en Madrid o Badajoz.
Fiestas en Santiago del Campo
- Las Candelas o “Purificás”. Se celebran el 2 de febrero. De orígenes hebreos muestra el rito de purificación de las mujeres que acaban de ser madres, conmemorando también la de la Virgen María tras el nacimiento de Jesús. Cinco jóvenes vestidas con trajes regionales cantan coplas y son purificadas en la iglesia, donde entre otras ofrendas depositan roscones y cirios. Al final se subastan productos tradicionales de la localidad. Ver historia de Las Candelas
- Tiene lugar el 25 de abril en honor del Santo y patrón del pueblo. Es, sin duda, la celebración que más auge, expansión y popularidad está teniendo en los últimos años, dentro y fuera de la localidad. Esta fiesta cuenta con una gran variedad de actividades, tanto culturales como folclóricas, musicales y deportivas. En el recinto de la ermita, se dan cita innumerables romeros para pasar una jornada en hermandad acompañados por música y una rica gastronomía.
Las Fiestas de Agosto
Durante la primera semana de agosto, nos encontramos con una prueba más de la cordialidad y hospitalidad hacia todos los visitantes que muestran los vecinos de esta localidad. Festejos taurinos, verbenas populares y la cena pública en la plaza, dando buena cuenta de dos novillos guisados y preparados por expertos en la materia y amenizado todo ello con bailes regionales por grupos folklóricos extremeños. Todo ello son algunas de las actividades festivas de las que se puede disfrutar en Santiago del Campo en estas fechas.
Fiestas de San Francisco de Asís (Octubre)
Tres días donde la plaza se transforma en un crisol de generaciones. Al compás de la “charanga”, abuelos enseñan a nietos urbanitas a encalar tapias o trenzar esparto. El clímax es la subasta del cordero de honor: un animal criado colectivamente cuyos beneficios financian el alumbrado navideño.
Semana Santa en el pueblo de Santiago del Campo
Recogimiento con eco de cañón: El Viernes Santo, el “Cristo de la Agonía” —tallado en 1735 por un discípulo de Luisa Roldán, procesiona bajo un manto de silencio roto sólo por el arrastre de las cadenas de los “penitentes”. Es una fe sin bordados de oro, pero con la fuerza de quienes saben que la tierra perdona, pero no olvida.
Naturaleza y turismo en Santiago del Campo
Santiago del Campo emerge como un rincón místico de Extremadura, un santuario perfecto para quienes buscan fundirse con el ritmo pausado del “turismo slow” y reconectar con los latidos de la naturaleza virgen. Su territorio, enclavado en el corazón de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) “Llanos de Cáceres”, se erige como un refugio vital para especies emblemáticas y en peligro. Aquí, las avutardas —gigantes elegantes de la llanura— comparten cielo con las grullas, cuyos trompeteos migratorios pintan sonidos en otoño, y con el majestuoso águila imperial ibérica, guardiana de los cielos y símbolo de la biodiversidad española.
Los amaneceres en este edén son poesía visual: un manto de neblina dorada se desliza entre las encinas centenarias de las dehesas, revelando lentamente un mosaico de pastizales y roquedos. Este espectáculo, efímero y cotidiano, invita a meditar sobre la quietud y la belleza de lo salvaje, un recordatorio de que la naturaleza sigue dictando su leyenda en estos parajes.
Para los caminantes
La Ruta de los Molinos se despliega como un viaje en el tiempo. Siguiendo el murmullo del arroyo Tamuja, el sendero serpentea entre antiguos molinos harineros abandonados, ahora abrazados por hiedras y musgo, donde la luz filtra entre las hojas creando juegos de claroscuro. Cada paso desvela secretos de un pasado rural, mientras libélulas y mariposas acompañan al viajero en esta danza entre agua y piedra.
A solo 30 kilómetros, el Embalse de Alcántara ofrece un contraste de posibilidades. Sus aguas tranquilas, espejo de cielos infinitos, son ideales para navegar en kayak o pescar en silencio, rodeado de cerros cubiertos de jaras y retamas. Al atardecer, el embalse se tiñe de tonos cobrizos, regalando postales que compiten con la magia de las dehesas.
Santiago del Campo no es solo un destino: es una invitación a respirar hondo, a desconectar del bullicio urbano y a descubrir los ritmos ancestrales de un ecosistema que resiste, vibrante y frágil, ante el paso del tiempo. Un lugar donde cada rincón susurra que la verdadera aventura está en detenerse… y simplemente sentir.
Datos de interés pueblo de santiago del campo
- Extensión y población
- Tiene un área de 73,33 km².
- Población de 247 habitantes.
- Una densidad de 4,24 hab/km².
- Carreteras.- Por el pueblo de santiago del campo pasa una carretera que une Hinojal al norte con la EX-390 al Sur, con un acceso desde el pueblo de santiago del campo a la A-66 de 3,7 km.
Junto a Hinojal hay otro acceso a la A-66, autovía que une Plasencia con Cáceres y que pasa cerca de Santiago del Campo. La EX-390 une Cáceres con Torrejón el Rubio. También desde esta última, se puede acceder a la carretera CC-122, la cual llega a Casar de Cáceres, municipio con el que limita.
Enlaces INTERÉS Santiago del Campo
- Datos Ayuntamiento Santiago del Campo
C/ Constitución, 12 10191 Santiago del Campo
Tel. 927 28 30 01 – Fax 927 28 30 01
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